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Pfizer presiona a las naciones para que ofrezcan garantías contra futuras demandas


HISTORIA EN BREVE

  • Argentina y Brasil ya rechazaron las exigencias de Pfizer. Según expertos legales, Pfizer está abusando de su poder

  • En los Estados Unidos, la ley PREP protege a los fabricantes de vacunas contra las lesiones a causa de la vacuna contra el COVID-19. Así que, si sufre alguna lesión a causa de esta vacuna, tiene que llenar un reclamo de indemnización ante el Programa de Compensación por Lesiones Ocasionadas por Contramedidas (CICP), el cual es financiado por los mismos contribuyentes

  • Pero uno de los grandes problemas del CICP es que se administra dentro del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, entidad que también patrocina el programa de vacunación contra el COVID-19. Este conflicto de intereses hace que sea menos probable que el CICP encuentre fallas en la vacuna

  • La remuneración máxima que una persona puede recibir, incluso en casos de discapacidad permanente o muerte, es de 250 000 dólares por persona, pero para que el CICP pueda pagarle, primero tiene que alcanzar el límite máximo de su póliza de seguro privado


De acuerdo con el portal de noticias World Is One News (WION), con sede en Nueva Delhi, Pfizer está presionando a los países para que pongan bienes nacionales como garantía contra las futuras demandas por lesiones a causa de las vacunas contra el COVID-19. En otras palabras, quiere que los gobiernos garanticen que la compañía farmacéutica será compensada por cualquier gasto que resulte de las demandas por lesiones en su contra. Y según WION, Argentina y Brasil ya rechazaron las exigencias de Pfizer. Al principio, la compañía exigió que se promulgara una ley de indemnización como la que tiene Estados Unidos, pero Argentina propuso una ley que limitara la responsabilidad financiera de Pfizer por lesiones a causa de dolo o negligencia. Pfizer rechazó la propuesta y también rechazó una propuesta reescrita que incluía una definición más clara de negligencia. Después, Pfizer exigió que el gobierno argentino pusiera bienes nacionales, que incluían sus reservas bancarias, bases militares y edificios de la embajada, como garantía. Argentina se negó. Mientras que en Brasil ocurrió una situación similar. Pfizer exigió a Brasil:

  1. “Ceder a Pfizer sus bienes nacionales en el exterior”

  2. Así como no aplicar sus leyes nacionales a la compañía

  3. No penalizar a Pfizer por retrasos en la entrega de vacunas

  4. Exonerar a Pfizer de toda responsabilidad civil por efectos secundarios

Brasil rechazó las exigencias de Pfizer al calificarlas de “abusivas”. Como señaló WION, Pfizer desarrolló su vacuna con la ayuda de fondos gubernamentales y, ahora, esta compañía privada exige a los gobiernos que entreguen bienes nacionales para garantizar que la empresa no perderá ni un centavo si su producto daña a las personas, incluso si estos daños son el resultado de prácticas negligentes de la empresa, fraude o dolo. Se garantiza cierta protección de responsabilidad, pero ciertamente no en caso de fraude, negligencia grave, mala gestión o incumplimiento de las buenas prácticas de fabricación. Las compañías no tienen derecho a pedir indemnización por este tipo de cosas. ~ Lawrence Gostlin, profesor de derecho Además de Argentina y Brasil, otros nueve países sudamericanos han negociado acuerdos con Pfizer. Aunque no se sabe con claridad si accedieron a entregar bienes nacionales a cambio. Fabricante de vacunas acusado de abuso de poder Según STAT News, “Los expertos legales expresaron su preocupación y dijeron que las demandas de Pfizer son un abuso de poder”. Lawrence Gostin, profesor de derecho en la Universidad de Georgetown y director del Centro Colaborador de la Organización Mundial de la Salud en Derecho de Salud Nacional y Global, dijo para STAT: “Las compañías farmacéuticas no deberían utilizar su poder para limitar las vacunas que salvan vidas en los países de bajos y medianos ingresos. Esto parece ser exactamente lo que están haciendo … Se justifica cierta protección de responsabilidad, pero ciertamente no en caso de fraude, negligencia grave, mala gestión o incumplimiento de las buenas prácticas de fabricación. Las compañías no tienen derecho a pedir indemnización por este tipo de cosas”. Mark Eccleston-Turner, profesor de derecho de salud global en la Universidad de Keele en Inglaterra, agregó: “[Pfizer] está tratando de obtener la mayor cantidad de ganancias y minimizar todos sus riesgos, primero con el desarrollo de esta vacuna y ahora con su venta. El desarrollo de la vacuna obtuvo muchos subsidios. Por lo tanto, el fabricante tiene un riesgo mínimo”. No espere compensación en caso de lesión por la vacuna contra el COVID-19 En los Estados Unidos, la ley PREP protege a los fabricantes de vacunas contra las lesiones a causa de esta u otra vacuna pandémica. Así que, si sufre alguna lesión a causa de esta vacuna, tiene que llenar un reclamo de indemnización ante el Programa de Compensación por Lesiones Ocasionadas por Contramedidas (CICP), el cual es financiado por los mismos contribuyentes a través de la consignación del Congreso al Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS). Y aunque es similar al Programa Nacional de Compensación por Lesiones por Vacunas (NVICP), que se aplica a las vacunas no pandémicas, cuando se trata de compensaciones el CICP es aún menos generoso. Por ejemplo, mientras que el NVICP paga algunos de los costos relacionados con cualquier reclamo, el CICP no lo hace. Esto significa que también tendrá que pagar de su propio bolsillo los honorarios de los abogados y de los testigos expertos. Pero uno de los grandes problemas del CICP es que se administra dentro del DHHS, el cual también patrocina el programa de vacunación contra el COVID-19. Este conflicto de intereses hace que sea menos probable que el CICP encuentre fallas en la vacuna. Su única vía de apelación es dentro del DHHS, donde otro empleado revisaría el caso. El DHHS también es responsable de realizar el pago, por lo que al final de cuentas, actúa como juez, jurado y acusado. Y de acuerdo con la Dra. Meryl Nass, la remuneración máxima que una persona puede recibir, incluso en casos de discapacidad permanente o muerte, es de 250 000 dólares por persona, pero, para que el CICP pueda pagarle, primero tiene que alcanzar el límite máximo de su póliza de seguro privado. El CICP solo pagará la diferencia entre lo que cubre su seguro y el monto total de pago establecido para cada caso. Incluso 250,000 dólares no es mucho cuando se trata de una discapacidad permanente. El CICP también tiene un plazo de un año, por lo que es importante actuar rápidamente. Este es otro problema importante, ya que nadie sabe qué daños pueden surgir o cuándo, lo que dificulta la posibilidad de relacionar los daños con la vacuna. Los empleadores que exigen la vacuna contra el COVID-19 también serán indemnizados de responsabilidad por efectos secundarios. En cambio, los reclamos se enviarán a través de los programas de compensación para trabajadores. Entonces, si las vacunas contra el COVID-19 son tan seguras como afirman los fabricantes, ¿por qué quieren tantas indemnizaciones? ¿Sospechan o saben algo que no quieren admitir públicamente? Los efectos secundarios son inevitables Por supuesto, los que hemos estado analizando la ciencia detrás de la tecnología de ARNm que utilizan para crear estas “vacunas” novedosas, nos dimos cuenta desde hace mucho tiempo que existen enormes riesgos. Para empezar, las vacunas de ARNm también se conocen como terapias génicas, porque eso son en realidad. Lo que hacen es convertir sus células en biorreactores que producen proteínas virales para inducir una respuesta inmunológica, sin embargo, no hay forma de desactivar este proceso. Y la evidencia histórica y preliminar demuestra que los efectos secundarios significativos a corto y a largo plazo son inevitables. Para empezar, su cuerpo ve este ARNm sintético como un cuerpo extraño, lo que puede hacer que los autoanticuerpos ataquen sus propios tejidos. El ARNm libre también provoca enfermedades inflamatorias, por lo que hacer que el ARNm sintético sea termoestable, es decir ralentizar la descomposición del ARN al encapsularlo en nanopartículas lipídicas, puede representar un riesgo para la salud. Las nanopartículas por sí solas también representan un riesgo. Las vacunas contra el COVID-19 utilizan nanopartículas lipídicas PEGiladas, que se sabe que causan reacciones alérgicas y anafilaxia. Además, los intentos previos por desarrollar un medicamento a base de ARNm, al utilizar nanopartículas lipídicas, fracasaron porque la dosis era demasiado baja, el medicamento no tenía ningún efecto y cuando la dosis era demasiado alta el medicamento se volvía tóxico. Así que la pregunta más obvia es: ¿Qué ha cambiado desde entonces para que ahora esa misma tecnología se considere lo suficientemente segura para su uso masivo? Como se detalla en mi entrevista con la Dra. Judy Mikovits, el ARN sintético influye en el gen sincitina, lo que puede causar:

  • Inflamación cerebral

  • Mala comunicación en la microglía cerebral, que es fundamental para eliminar toxinas y patógenos en el cerebro

  • Deterioro en el sistema inmunológico

  • Deterioro en el sistema endocannabinoide (que combate la inflamación)

Cebado patógeno y mejora dependiente de anticuerpos Otro problema significativo es que aún no se ha demostrado si cuando se trata de infecciones por coronavirus, la producción de anticuerpos tiene un efecto protector o patogénico. Si tiene un efecto patogénico, entonces las personas vacunadas podrían tener un mayor riesgo de contraer una enfermedad grave si se exponen al SARS-CoV-2 en el futuro. Como se informó en el artículo titulado Vaccine: X, que se publicó el 11 de diciembre de 2020: “Es probable que las primeras vacunas contra el SARS-CoV-2 se autoricen en función de los anticuerpos neutralizantes en los ensayos de la fase 2, aunque existen preocupaciones importantes sobre el uso de la respuesta de anticuerpos en las infecciones por coronavirus como única métrica de inmunidad protectora. La respuesta de anticuerpos suele ser un mal marcador de infección previa por coronavirus, y más si son infecciones leves, además de que tiene una vida más corta que las células T reactivas. Una fuerte respuesta de anticuerpos se correlaciona con una enfermedad clínica más grave, mientras que la respuesta de las células T se correlaciona con una enfermedad menos grave. Y ya se demostró una mejora de la patología y la gravedad clínica dependiente de los anticuerpos. De hecho, aún no se ha demostrado si cuando se trata de infecciones por coronavirus, la producción de anticuerpos tiene un efecto protector o patogénico. Los primeros datos con SARS-CoV-2 respaldan estos hallazgos. Mientras que los datos de las infecciones por coronavirus en animales y humanos demuestran que producir una respuesta de células T de alta calidad tiene un efecto protector”. Varios reportes en la literatura médica hicieron énfasis en el riesgo del cebado patógeno y mejora dependiente de anticuerpos (ADE). ¿Como se explica en el artículo titulado “Out of the Frying Pan and Into the Fire? Due Diligence Warranted for ADE in COVID-19”: “La ADE es un fenómeno inmunológico por el que una respuesta inmunológica previa a un virus puede hacer que una persona sea más susceptible a una infección análoga subsecuente. Y en lugar de reconocer y eliminar el virus, desarrollar previamente anticuerpos específicos del virus a un nivel no neutralizante puede facilitar la captación viral al mejorar la replicación; una posible estrategia de evasión inmunológica que evita los sensores inmunológicos innatos intracelulares o receptores de reconocimiento de patrones … La ADE del SARS-CoV también se describió a través de un novedoso mecanismo de entrada celular dependiente de FcγRII e independiente de ACE2. Los autores afirman que esto garantiza riesgos en la evaluación de seguridad de cualquier posible vacuna humana contra el SARS-CoV”. De manera similar, el artículo: “Pathogenic Priming Likely Contributes to Serious and Critical Illness and Mortality in COVID-19 Via Autoimmunity,” que se publicó en el Journal of Translational Autoimmunity, advierte que: “Las fallas en las vacunas contra el SARS y el MERS en los ensayos con animales involucraron una patogénesis consistente con un cebado inmunológico que podría implicar autoinmunidad en los tejidos pulmonares debido a la exposición previa a la proteína spike del SARS y del MERS. Así que es probable que la patogénesis de la exposición al SARS-CoV-2 en el COVID-19 produzca resultados similares”. En pocas palabras, esto significa que si se vacuna podría tener un mayor riesgo de contraer una enfermedad grave cuando se exponga a alguna de las variantes del SARS-CoV-2 en el futuro. Por esta razón, podría ser muy peligroso vacunarse si ya le dio COVID-19 o si tiene una infección activa por SARS-CoV-2. Hace poco, el Dr. Hooman Noorchashm le envió al Comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos, una carta pública en la que habla a detalles sobre estos riesgos. Las vacunas de ARNm podrían provocar enfermedades priónicas En el artículo titulado “COVID-19 RNA Based Vaccines and the Risk of Prion Disease”, que se publicó en Microbiology & Infectious Diseases, el Dr. Bart Classen advierte que también existe evidencias preocupantes que sugieren que algunas de las inyecciones de ARNm podrían causar enfermedades priónicas como Alzheimer y ELA. Señala que: “Es preocupante que las vacunas contra el COVID a base de ARN tengan el potencial de causar incluso más enfermedades que la misma epidemia de COVID-19. Este artículo se centra en un nuevo mecanismo de eventos adversos potenciales que causa enfermedades priónicas que podrían ser incluso más comunes y dañinas que la infección viral que pretende prevenir esta vacuna … Un análisis de la vacuna contra el COVID-19 de Pfzier identificó dos factores de riesgo potenciales para inducir una enfermedad priónica en los seres humanos. La secuencia de ARN de la vacuna contiene secuencias y se cree que estas secuencias hacen que el TDP-43 y FUS se acumulen en su estructura a base de priones, lo que provoca que se desarrollen enfermedades neurodegenerativas. En particular, se demostró que las secuencias de ARN GGUA, secuencias ricas en UG, repeticiones en tándem UG y secuencias G Quadruplex, tienen una mayor afinidad para unirse a TDP-43 y FUS y podrían hacer que TDP-43 o FUS adopten sus configuraciones patológicas en el citoplasma. En el análisis actual, se identificaron un total de dieciséis repeticiones en tándem UG y se identificaron secuencias ricas en UG adicionales. Se encontraron dos secuencias GGΨA. Es posible que existan secuencias G Cuádruplex, pero se necesitan programas informáticos y sofisticados para verificarlas. La proteína Spike codificada por la vacuna se une a la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2), una enzima que contiene moléculas de zinc. Cuando la proteína spike se une a ACE2 tiene el potencial de liberar la molécula de zinc, un ion que hace que TDP-43 adopte su transformación patológica de priones”. La tecnología de ARNm tiene potencial de causar lesiones microvasculares Además, el Dr. J. Patrick Whelan, reumatólogo pediátrico especializado en síndrome inflamatorio multisistémico, envió un comentario público a la FDA en diciembre de 2020, en el que expresó su preocupación de que las vacunas de ARNm tienen “el potencial de causar lesiones microvasculares en el cerebro, corazón, hígado y riñones en formas que no se evaluaron en los ensayos de seguridad”. Citó investigaciones que demuestran que “la proteína spike en las células endoteliales del cerebro se relaciona con la formación de microtrombos (coágulos)” y teniendo en cuenta que no se ha encontrado ARN viral en el endotelio cerebral, “las proteínas virales parecen causar daño tisular sin replicar el virus de forma activa”. También hizo la siguiente pregunta: “¿Es posible que la proteína spike sea la que provoca el daño tisular relacionado con el Covid-19?”. “Los pseudoviriones (proteínas spike, envoltura y membrana) sin ARN viral están presentes en el endotelio de microvasos cerebrales de 13/13 cerebros de pacientes con COVID-19 fatal … Parece que la proteína spike viral que es la base de las principales vacunas contra el SARS-CoV-2 también es uno de los agentes clave en el daño de órganos distantes como el cerebro, el corazón, los pulmones y los riñones. Antes de que se apruebe cualquiera de estas vacunas para su uso generalizado en humanos, es importante evaluar los efectos cardíacos de la vacuna en pacientes vacunadas. Los pacientes vacunados también podrían someterse a pruebas de daño tisular distante en biopsias de piel del área deltoidea …” Cada vez hay más reportes de efectos secundarios En todo el mundo, están surgiendo reportes de personas que mueren poco después de recibir la vacuna contra el COVID-19. En muchos casos, mueren pocas horas después de recibir la inyección. Mientras que en otros casos mueren un par de semanas después. Tras la muerte de 29 personas de edad avanzada, Noruega está considerando no administrar la vacuna de AstraZeneca en personas de edad muy avanzada o con enfermedades terminales. Según la Agencia Noruega de Medicamentos: “La mayoría de las personas experimentaron los efectos secundarios que se esperaban de la vacuna, como náuseas, vómitos, fiebre, reacciones locales en el área de la inyección y agravamiento de los problemas de salud existentes”. El Instituto Noruego de Salud Pública también señaló que “para aquellos en muy mal estado de salud, incluso los efectos secundarios relativamente leves de la vacuna pueden tener consecuencias graves”, y que “para aquellos que ya tienen una esperanza de vida muy corta, el beneficio de la vacuna podría considerarse marginal o insignificante”. En Suecia, los hospitales de Sörmland y Gävleborg dejaron de administrar la vacuna de AstraZeneca a mediados de febrero de 2021, después de que una cuarta parte del personal de salud vacunado reportara efectos secundarios. Para evitar la escasez de personal y realizar una investigación, la campaña de vacunación se detuvo de forma temporal. Algunos de los efectos secundarios que se reportaron a nivel mundial después de administrar las vacunas de Pfizer, Moderna y AstraZeneca, incluyen: Malestar persistenteParálisis de BellAgotamiento extremoGanglios linfáticos inflamados y adoloridosReacciones alérgicas graves, incluyendo reacciones anafilácticasTrombocitopenia (un trastorno sanguíneo raro que suele ser letal)Síndrome inflamatorio multisistémicoAbortos espontáneosAtaques y convulsiones crónicasDolor de cabeza o migraña severa que no responde a la medicaciónParálisisTrastornos del sueñoEfectos psicológicos como cambios de humor, ansiedad, depresión, lagunas mentales, confusión, disociación e incapacidad temporal para formar palabrasProblemas cardíacos, como trastornos del miocardio y taquicardiaCeguera, alteraciones de la visión y trastornos ocularesDerrame cerebralPara el 24 de enero de 2021, en el Reino Unido había 49 472 reportes de efectos secundarios de la vacuna de Pfizer y 21 032 reacciones a la vacuna de AstraZeneca. De acuerdo con Principia Scientific International, “para ambas vacunas, esto equivale a 1 de cada 333 personas que sufren una reacción adversa. Aunque esta tasa podría ser aún mayor, ya que es posible que hay muchos casos sin reportar”. La muerte repentina es el efecto secundario más grave Lo más preocupante de todo son los reportes cada vez más frecuentes de muerte repentina, aunque son más comunes entre personas de edad avanzada, también hay casos de personas mucho más jóvenes y sanas. En Estados Unidos, las vacunas contra el COVID-19 representaron el 70 % de las muertes por vacunas entre enero de 2020 y enero de 2021. Desde el 12 de febrero del 2021, el número de efectos secundarios que se reportaron ante el VAERS sumó un total de 15 923, con 929 casos de muertes. De las 799 muertes reportadas en Estados Unidos, un tercio ocurrió dentro de las 48 horas posteriores a la vacunación y el 21 % se relacionaron con el corazón. La vacuna de Pfizer fue la más peligrosa en términos de muerte, ya que representó el 58 % de las muertes, mientras que la vacuna de Moderna el 41 %. La vacuna de Pfizer también fue responsable del 75 % de los casos de parálisis de Bell, en comparación con el 25 % de Moderna. Pero curiosamente, según los datos que se presentaron ante la FDA, la vacuna de Moderna tiene una tasa de mortalidad 5.41 veces mayor que la de Pfizer, sin embargo, ambos datos son menores al promedio nacional. Como señaló The Defender, “es importante dar una explicación sobre esta contracción en las tasas de mortalidad”, y agregó: “Si la tasa de mortalidad de la vacuna de Moderna está muy por debajo de la tasa de mortalidad nacional y es cinco veces mayor que la tasa de mortalidad de Pfizer, entonces el estudio demuestra de Pfizer no representa a toda la población … El proceso de selección de Moderna y los criterios de exclusión en el ensayo evidenciaron que la población general está muriendo a una tasa 6.3 veces mayor que la tasa de mortalidad en el ensayo de Moderna, lo que significa que es posible que el estudio de Moderna, incluyendo su tasa de eficacia estimada y el presunto perfil de seguridad, no sea relevante para la mayoría de la población de los Estados Unidos. Las cohortes estudiadas por Moderna no representan a la población de los Estados Unidos. La mayoría de las muertes por COVID-19 involucran problemas de salud preexistentes que se excluyen en los ensayos de Pfizer y Moderna. Quienes se inscriben en los estudios merecen conocer la ausencia de información relevante sobre la eficacia y el riesgo para ellos. En sus esfuerzos por ayudar a la humanidad, o por ayudarse a sí mismos, estas personas pueden involucrarse en una situación que causará autoinmunidad debido al cebado patógeno, lo que podría conducir a un empeoramiento de la enfermedad si se infectan después de la vacunación”. Haga un análisis de riesgo-beneficio antes de tomar una decisión Para evitar convertirse en parte de la estadística, es importante que consulte la información antes de tomar una decisión sobre esta terapia génica experimental. También recuerde que la letalidad del COVID-19 es muy baja. Es menor que la gripe para las personas menores de 60 años. Si tiene menos de 40, años, su riesgo de morir es del 0.01 %, lo que significa que tiene un 99.99 % de posibilidades de sobrevivir. Y podría mejorar si tiene una mayor flexibilidad metabólica y niveles adecuados de vitamina D. Entonces, ¿de qué nos protege la vacuna contra el COVID-19? Estas vacunas de ARNm ni siquiera están diseñadas para prevenir infecciones, solo minimizan la gravedad de los síntomas. Mientras que podrían empeorar la enfermedad una vez que esté expuesto al virus o causar efectos secundarios graves y persistentes como los que mencioné anteriormente. Aunque no soy de los que les dicen a otros qué hacer, lo que sí le recomiendo es que antes de tomar una decisión de la que pueda arrepentirse por el resto de su vida, revise CUIDADOSAMENTE la evidencia y compare los riesgos y beneficios según su situación. Sin lugar a dudas, Pfizer y otros fabricantes de vacunas tienen las mismas sospechas, por esa razón Pfizer está presionando a las naciones para que tapen todos y cada uno de sus errores.

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