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Bancos y discriminaci贸n en M茅xico: nada nuevo bajo el sol



Sucursales no accesibles, informaci贸n poco clara, autoexclusi贸n, poca confianza y sesgos por parte de quienes otorgan servicios bancarios: el sistema financiero es tan discriminatorio como cualquier otra esfera social en nuestro pa铆s.


Por B谩rbara Anderson



CONAPRED) del gobierno federal de M茅xico acaban de publicar 鈥淚nclusi贸n financiera sin discriminaci贸n: hacia un protocolo de trato incluyente en sucursales bancarias de M茅xico鈥, un pesado documento de m谩s de 100 p谩ginas que revela que a nivel bancario se repiten los mismos patrones de exclusi贸n que en otros 谩mbitos para personas con discapacidad, mujeres, adultos mayores e ind铆genas.


Primero el contexto. M茅xico es un pa铆s con una muy baja penetraci贸n financiera versus el resto de Latinoam茅rica (no nos vamos a medir con la OCDE porque si quedamos muy a la saga).


En el pa铆s s贸lo 39.1% de las personas mayores de 15 a帽os tiene acceso a alg煤n servicio financiero versus el promedio latinomericano que sube a 51.4%.


Apenas 26.8% de los mexicanos cuenta con una tarjeta de d茅bito en contraste con el 40.4% en promedio para la regi贸n.


Tenemos el mismo nivel de acceso financiero que Bolivia y Guatemala, pa铆ses con un PIB per c谩pita muy por debajo del mexicano: el nuestro es de 8 mil 421 d贸lares por persona al a帽o, versus 3 mil 671 de Bolivia o 4 mil 593 de Guatemala.


A pesar de que el nivel de remesas en M茅xico no ha dejado de batir r茅cords y hay millones de hogares que dependen de los env铆os de sus familiares desde Estados Unidos, esto no se ha convertido como en otros destinos de env铆os de dinero, en una manera de bancarizar a los beneficiarios de ese dinero.


Lo que s铆 queda claro a lo largo del reporte es que, como en muchos otros aspectos, dentro del poco acceso financiero, quienes menos bancarizados est谩n y m谩s aislados quedan de programas especiales o de apoyos a medida son las mujeres, los habitantes de zonas rurales, los pueblos ind铆genas, las personas mayores, las personas con discapacidad, las personas afrodescendientes y quienes reciben programas sociales.


Y, como tambi茅n se repite casi como patr贸n nacional hay una discriminaci贸n transversal que incluye la nacionalidad, la apariencia f铆sica, la vestimenta, el uso de tatuajes, el tono de piel, la condici贸n laboral y el nivel de ingresos.


Hay un p谩rrafo de este reporte que me pareci贸 brutal: 鈥渆l trato discriminatorio en el sector financiero se genera y persiste muchas veces de forma inconsciente. Nadie lo menciona, nadie lo ve y termina por invisibilizarse. No obstante, existe, como existe en la mayor铆a de las esferas de la vida pol铆tica, social y econ贸mica de M茅xico. Est谩 presente en pr谩cticas tan visibles como la publicidad o el trato en las sucursales, pero poco cuestionadas por el p煤blico y los proveedores de servicios鈥.




驴Por qu茅 debe atenderse la discriminaci贸n financiera?


La inclusi贸n financiera es -aunque no muchos lo sepan- un ejercicio de derechos. Aunque la discriminaci贸n es reprobable en cualquier esfera social, en el caso del acceso a servicios financieros es una variable clave y transversal que genera menor acceso a recursos que pueden romper el c铆rculo pernicioso de la discriminaci贸n como un generador (o un potenciador) de pobreza.


A diferencia de lo que sucede con otros servicios o mercados de consumo, el acceso a servicios financieros puede considerarse como un derecho habilitador: es una herramienta 煤til que permite ejercitar derechos fundamentales como la salud, la educaci贸n, la independencia y la capacidad de tener movilidad social.


Y aqu铆 hay un punto revelador. Si bien desde 2018 han crecido de manera constante los planes de asistencia social a trav茅s del Banco del Bienestar, este aumento de recursos entregados de manera directa no se convirtieron en un canal para bancarizar, para brindar educaci贸n financiera y sumar a estos beneficiarios al sistema financiero. Incluso porque los planes del gobierno apuntan precisamente a los grupos m谩s excluidos de los bancos.


驴Sab铆an que los apoyos de Bienestar llegan principalmente a la poblaci贸n femenina? El 85% de los cuentahabientes de programas sociales son mujeres (mientras que en la banca comercial las mujeres son 48% de los clientes). Adem谩s, 37% de quienes reciben ayudas gubernamentales solo tiene una cuenta bancaria para recibir estos dep贸sitos.


No es una cartera peque帽a: se trata de 6.2 millones de personas las que est谩n en alguno de todos los padrones de planes sociales del gobierno federal.


Pero se ha hecho m谩s hincapi茅 en la necesidad de abrir m谩s sucursales bancarias (se prometieron 2 mil 700) que aprovechar los beneficios de la banca digital para ahorrar esa inversi贸n y dedicarla a darle formaci贸n e informaci贸n financiera a los beneficiarios, es decir tener una plena inclusi贸n financiera de los grupos m谩s vulnerables y menos atendidos por la banca tradicional.


Pero los pagos a quienes reciben programas sociales ha sido dif铆cil de centralizar. En 2019 se celebr贸 una asociaci贸n entre el gobierno federal y Banco Azteca para la emisi贸n y manejo de las Tarjetas del Bienestar para bancarizar a los beneficiarios de los programas J贸venes Construyendo el Futuro y Pensi贸n para el Bienestar de los Adultos Mayores.


鈥淓s necesario pensar en una 鈥榠nclusi贸n financiera responsable鈥 en la que las personas tengan un producto financiero, pero sepan cu谩les son los beneficios de dichos productos, que sepan c贸mo administrarlos e incluso ahorrar de manera inteligente鈥, agrega el informe.




Las barreras de la falta de acceso bancario


Para quienes viven con alguna discapacidad, los hallazgos de este trabajo de Conapred y Cepal parecer谩n un tanto obvios. 驴Cu谩les son las causas del casi nulo acceso de, por ejemplo, las personas con discapacidad al sistema financiero? Aqu铆 van:


  1. Acceso y accesibilidad. La organizaci贸n espacial de las sucursales, cajeros autom谩ticos y corresponsales bancarios en el territorio del pa铆s genera desigualdad en el acceso a los servicios financieros. Existen en el pa铆s 16 mil 883 sucursales bancarias, 48 mil 397 corresponsales y 57 mil 950 cajeros autom谩ticos. Hay solo 1.4 sucursales bancarias por cada 10 mil adultos en el pa铆s, cifra inferior a la de Colombia, Brasil y Honduras.


Adem谩s, 49% de los municipios del pa铆s no tienen ning煤n banco.



Tampoco existe una 鈥榥ormativa鈥 que refiera al dise帽o y funcionalidad de los puntos de atenci贸n (f铆sicos o digitales) en t茅rminos de capacidad de acceso, uso y movilidad de personas con discapacidad y personas mayores.


  1. Usabilidad de servicios financieros. Una vez lograda la bancarizaci贸n de una persona, por ejemplo, por medio de una cuenta de n贸mina o por recibir pagos de programa gubernamental no se avanza en un mayor uso de productos que faciliten la administraci贸n de las necesidades financieras y aseguren su salud financiera de las personas. No hay disponibles productos bancarios dise帽ados seg煤n las necesidades y h谩bitos financieros de los grupos identificados como susceptibles de sufrir discriminaci贸n. Los costos bancarios, intereses o tasas que genera ser usuario de un banco son, en algunos casos, confusos y dif铆ciles de comprender si no se informa con claridad y en un lenguaje entendible para todas las personas, en especial aquellas que nunca han estado bancarizadas.


2-.Educaci贸n y capacidades financieras. La educaci贸n financiera es la cantidad de conocimiento que un individuo tiene sobre asuntos financieros y la capacidad financiera es la habilidad para aplicar eso que 鈥榮e sabe鈥 en bien de su propio bienestar. La educaci贸n financiera debe ser tarea compartida entre el sector p煤blico y el privado y deben variar seg煤n las necesidades h谩bitos y momentos del ciclo de vida de las personas.


3-.Protecci贸n de los usuarios: no solo es bancarizar a las personas sino generar los candados que les permitan tener certidumbre y confianza en el sector financiero. Los grupos menos bancarizados (como las pcd o las personas mayores) pueden sentirse vulnerables ante el proceso de presentar una queja o realizar un tr谩mite bancario.


驴D贸nde hay menos discriminaci贸n?


Seg煤n este an谩lisis de Conapred y Cepal, la segmentaci贸n del mercado importa para entender el fen贸meno de la discriminaci贸n. Por ejemplo, en las cooperativas no se reporta ning煤n caso de discriminaci贸n. Adem谩s, en las cooperativas, las personas son socias y las personas que los atienden se toman el tiempo para dar explicaciones. Es decir, el contexto (valores organizacionales) de la cooperativa puede afectar el buen trato y la empat铆a de las personas encargadas de la sucursal, pues el personal de atenci贸n de sucursales bancarias y cooperativas es similar en t茅rminos de nivel educativo y capacitaci贸n y, adem谩s, el universo de personas a las que atienden es muy homog茅neo (ingreso moderado a bajo).


Los bancos no necesariamente ser谩n l铆deres de inclusi贸n en el mercado financiero, pero s铆 lo son las microfinancieras que se est谩n enfocando en esos mercados.


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