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8 tips para iniciar tu jardín en casa


Tener un jardín en casa trae consigo grandes beneficios como la disminución de la temperatura ambiente, el embellecimiento de tus espacios e inclusive la mejora en la calidad del aire, por nombrar algunos.


Sin embargo, la jardinería es una práctica que requiere mucha dedicación y conocimientos específicos, aunque no se necesita ser un experto para lograrlo. Por ello, a continuación queremos compartir contigo algunos tips básicos para que te conviertas en el “señor o señora de las plantas” y desarrolles en casa ese jardín que siempre has querido:


1. Define la funcionalidad de tu jardín


La utilidad que le quieras dar a tu jardín será esencial para su existencia. No es lo mismo crear un espacio para esparcimiento, uno para relajarse, meditar o leer. O bien, algún jardín donde sembrar flores, cultivar hortalizas o crear tus propios huertos. ¡Incluso puedes considerar la creación de un jardín vertical!

Cada uno de estos espacios cumple con diferentes funciones, y necesitan una atención muy distinta entre sí. Por ello, el primer paso es definir la funcionalidad y el objetivo de tu jardín, y una vez teniéndolo claro, ¡podemos poner manos a la obra!


2. ¡Prepara tus herramientas!

Es necesario contar con utensilios básicos para el correcto desarrollo y mantenimiento de nuestro jardín. Algunos indispensables son: palas (diversos tamaños y tipos), rastrillos, podadora, tijeras, mangueras de riego o aspersores (de acuerdo a las necesidades de tu jardín y tu estilo de vida), macetas y contenedores, así como guantes y ropa de trabajo.


3. Considera el clima de tu zona geográfica

Es vital conocer las condiciones climáticas de la zona geográfica en donde vamos a desarrollar nuestro jardín. Un consejo para ello, es consultar en el vivero más cercano, o bien, el lugar donde vayamos a adquirir todos nuestros utensilios y plantas para nuestro jardín, ¡asesórate adecuadamente!


Además, no podemos dejar de lado los llamados “microclimas” que muchas veces se generan en nuestros espacios. Un “microclima” por ejemplo, sería un espacio que recibe sol todo el día, que no podría ser comparado a uno donde un gran y frondoso árbol le da sombra la mayor parte del día.


4. Evalúa el terreno de tu jardín

Dependiendo de la funcionalidad de tu jardín, tendrás que evaluar el terreno en donde se desarrollará. Existen diferentes tipos de plantas que se pueden llegar a desarrollar en diferentes terrenos o sustratos, cada una de forma muy específica.


Por ello, debemos conocer nuestro terreno, y darle la preparación adecuada (ya sea con composta o algún otro tratamiento que se requiera) para lograr el resultado esperado y tener nuestras plantitas más saludables.


Recuerda que las raíces son la base, el corazón de toda plantita, pero hay que tener cuidado. Específicamente en el crecimiento de las mismas, por ello se recomienda utilizar macetas y contenedores, para evitar que levanten pisos o dañen las paredes.


Otro aspecto a considerar de las raíces es al momento de realizar un trasplante de planta, hay que hacer con cuidado y permitir que las raíces embonen de forma natural a su nuevo espacio, evitando que se enreden entre sí y puedan pudrirse con el riego.


5. ¡»Aguas» con regarla!


Muchas veces, se tiene una falsa creencia que entre mayor agua se aplique en las plantas, más rápido y saludables crecerán, ¡error! Cada planta necesita una cantidad específica de agua y fertilizantes para crecer y/o florecer, y estar saludable.


El ciclo de riego y cuidados de nuestras plantas puede variar dependiendo la especie, las condiciones climáticas, los ya mencionados microclimas, el tipo de suelo, entre otros factores. ¡Asegúrate de darle a cada planta la cantidad de agua justa para su crecimiento!


6. Calendariza la atención a tu jardín


Ya que tenemos sembrado nuestro jardín, es importante llevar un calendario de atención de cada una de las plantas que tenemos. Considerar sus periodos de floración, de abono, los cuidados específicos de su poda, fertilización, ciclo de riego y demás información importante para su mantenimiento. Un jardín bien cuidado representa mucha disciplina, ¡pero vale la pena!


7. Deja que algunos insectos vivan en tu jardín


Algunos insectos, como las abejas y las mariposas nos ayudan en nuestro jardín, ya que son los encargados de polinizar las flores. De igual forma, las lombrices (aunque no se consideren insectos), le aportan nutrientes a la tierra, airean el suelo y controlan su PH.


Otros insectos pueden llegar a ser dañinos para nuestro jardín, si se presentan en gran cantidad. Infórmate de cuales pueden llegar a a afectar tus plantitas, y permite que aquellos que no lo hagan, vivan en tu jardín, ¡recuerda que es parte de su ecosistema!


8. Atiende las plagas


Cada cierto tiempo, realiza una inspección de tus plantas en busca de hongos o parásitos dañinos. En caso de localizarlas, busca ayuda de expertos y aplica algún plaguicida especializado para acabar de lleno con la plaga, y evitar que afecte a otras plantas.

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