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Conoce el antiguo arte del vidrio soplado


Quizás nunca te lo hayas preguntado, pero ¿sabes cómo se hacen las esculturas y jarrones de vidrio? La respuesta está en el arte del vidrio soplado. Esta técnica involucra moldear el material con calor y, como sugiere su nombre, soplar. Es un acto relativamente simple que tiene el poder de crear piezas tanto funcionales como decorativas.

Las técnicas utilizadas en el vidrio soplado han permanecido casi iguales desde su descubrimiento. Se usa vidrio fundido (con la consistencia de melaza) que se coloca en el extremo de un tubo hueco. Luego se sopla aire a través de ese tubo, haciendo que el vidrio flexible se infle y tome forma de burbuja. A partir de ahí, se le da forma al mover, rodar o soplar el vidrio. Finalmente, se fijan los elementos adicionales que harán que el vidrio sea funcional (como las asas o los tallos) mediante soldadura.


Historia del vidrio soplado


La relación del hombre con el vidrio se remonta a los tiempos prehistóricos, en el año 4000 a.C. El hombre aún no había descubierto el vidrio soplado en esa época, pero sí aprovechó un tipo de vidrio natural llamado obsidiana que surgía a partir de las erupciones volcánicas. El material se usaba para fabricar herramientas, puntas de flecha y amuletos. En esta época, los humanos también descubrieron la receta para crear vidrio: arena, ceniza vegetal y cal. La ceniza vegetal ayudaba a que la arena se derritiera y la cal era un estabilizador que protegía el material de la humedad.


Hacia el año 1500 a.C., los habitantes de Mesopotamia y Egipto comenzaron a dar forma a sus propios recipientes al colocar vidrio caliente alrededor de núcleos sólidos y estiércol. Una vez que se enfriaba el vidrio, los núcleos se retiraban para revelar una forma hueca. Además de hacer tazones, en esta época también se crearon azulejos de vidrio.


Los sirios fueron los primeros en idear una forma de hacer vidrio soplado. Alrededor del año 300 a.C. crearon una herramienta tubular que serviría como base para la técnica que utilizamos hoy. Pronto llegó al Imperio romano, donde comenzaron a experimentar con la práctica al inventar nuevas formas. Los artesanos romanos también mejoraron la fórmula básica del vidrio para crear diseños dentro del material y decorarlo utilizando incrustaciones de metal.


Los mejores sopladores de vidrio estaban en el Medio Oriente y sus secretos para la producción de vidrio estaban muy bien guardados. Sin embargo, durante la Edad Media, Italia—específicamente Venecia—se convirtió en la meca del soplado de vidrio, ya que el proceso llegó a ellos a través del comercio entre ambos lugares. El gobierno italiano obligó a todos los sopladores de vidrio a ir a la isla de Murano alrededor del año 1300 d.C. Allí perfeccionaron su oficio y desarrollaron el cristalo, un vidrio transparente. También produjeron nuevos colores.


Salir de Murano representaba un gran riesgo para los sopladores de vidrio—el acto se castigaba con la muerte; sin embargo, muchos lograron escapar y llevaron sus técnicas a otras partes de Europa y Asia.


Durante el Renacimiento, el vidrio soplado se popularizó en toda Europa. En el siglo XVII, ya era posible obtener un libro de texto sobre el tema llamado Arte Vetraria, o “El arte del vidrio”. En esta época comenzaron a surgir usos más prácticos del vidrio que existen hasta el día de hoy, como los vidrios de las ventanas y las botellas de vidrio.



El art nouveau, un movimiento artístico que fue popular entre finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, llevó al desarrollo y fabricación en masa de este arte. Louis Comfort Tiffany empezó a diseñar sus icónicas lámparas, vitrales y más durante esta época.



A mediados del siglo XX, empezaron a surgir estudios de vidrio y artistas que trabajaban independientemente de las grandes fábricas para producir sus propias piezas creativas. De esta manera, las técnicas y los enfoques utilizados en el soplado de vidrio se han refinado y se han inventado otros nuevos.












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