• J.Jairo Zepeda Yépez

Una relación evolutiva basada en la manipulación



¿Por qué las hormigas viven siempre en un solo árbol?


Existe un ejemplo clásico de cooperación en la naturaleza: el de acacias y hormigas. Pero probablemente los textos clásicos tengan que reescribir esto, o definir mejor a lo que llaman “cooperación”.


Las acacias son unas plantas que tienen unas estructuras parecidas a espinas huecas, donde ciertas especies de hormiga habitan. Estas plantas secretan un néctar especial que alimenta a las hormigas, y a cambio reciben de éstas protección.


Las hormigas defienden ferozmente a las plantas que les cobijan de depredadores, por ejemplo otros bichos que se acercan a comerlas, o incluso de elefantes. Las acacias que tienen hormigas no son atacadas por elefantes, ya que a éstos les molesta que se les metan por la nariz.


En este último ejemplo, que podría recordarnos a la historia de David y Goliath, las hormigas parecerían heroicas defensoras de las plantas. Y de cierta forma lo son, aunque lo hacen resultado de ser víctimas de una manipulación química de parte de las plantas.


Durante mucho tiempo se pensó que acacias y hormigas cooperaban en esta relación exclusivamente porque cada especie obtenía una ventaja. Sin embargo, a Martin Heil, investigador del Cinvestav en Irapuato, pensó que el hecho de que las hormigas se alimentaran únicamente del néctar de las acacias era algo muy raro; las hormigas pueden moverse y tienen disponibles muchas más fuentes de alimento, ¿por qué siempre, toda su vida, se quedan en una misma planta?


Las hormigas que viven en las acacias no tienen la capacidad de procesar la sucrosa, el azúcar que comúnmente tienen las plantas. Si estas hormigas comieran sucrosa, sufrirían una tremenda indigestión. El néctar de las acacias contiene sucrosa, pero también tiene la enzima que la digiere, por lo tanto las hormigas pueden alimentarse de este néctar sin poner en riesgo su salud. Todo esto pareciera una perfecta historia de encuentros y necesidades satisfechas, excepto porque es este mismo néctar el que hace que las hormigas pierdan la capacidad de producir a la dichosa enzima.


El néctar de las acacias contiene moléculas que bloquean la acción de la enzima. Es suficiente probar una vez el néctar para quedar para siempre atada a esta planta, es decir, para no volver a poder procesar sucrosa en toda la vida. Las hormigas que nacen en las acacias tienen como primer (y para el resto de su vida, único) alimento este néctar que las condena a habitar, comer, y reproducirse en las acacias, y de paso, defenderlas.


Pensamos en las plantas como organismos pasivos, inmóviles ante lo que ocurre a su alrededor, pero en realidad uno nunca sabe quién puede ser el David o Goliath de la historia.