• J.Jairo Zepeda

Apatía: qué es, síntomas, causas y tratamientos



Falta de voluntad, pérdida de la motivación, poco interés en actividades cotidianas o de recreo, escasa iniciativa. ¿Has sentido esto alguna vez? Si conoces alguien con estos síntomas o tú misma los estás sufriendo, es probable que la apatía esté invadiendo tu vida.


Pero, ¿sabes una cosa? Esta situación en muchos casos puede revertirse, conociendo cuáles son las causas son sus causas y siguiendo el tratamiento que corresponda. Continúa leyendo si quieres saber más sobre esta afección y cómo superarla.


¿Qué es exactamente la apatía? Es un síndrome neuro-conductual caracterizado por la falta de voluntad o de interés por las actividades diarias y las de ocio y por una pérdida de la motivación, que también se refleja en la disminución de la respuesta afectiva (emociones y sentimientos). La apatía hace referencia tanto a aspectos cognitivos y afectivos como a ciertos comportamientos, aspectos que en conjunto provocan una importante disminución de las conductas auto-generadas con un determinado fin. En otras palabras y para que lo puedas comprender bien, la persona apática tiene poca iniciativa propia para realizar actividades y además demuestra una disminución en sus sentimientos y emociones.


La apatía puede considerarse como un síndrome con criterios clínicos propios, pero suele aparecer también en conjunto con otras enfermedades. Con frecuencia los pacientes con Enfermedad de Alzheimer, Parkinson, esquizofrenia, depresión mayor, traumatismos cerebrales o accidentes cerebro-vasculares pueden presentar apatía.


Cuáles son los principales síntomas Los que leerás a continuación son los criterios que se han de tener en cuenta para el diagnóstico de apatía:


* Pérdida de la motivación, en relación a la situación anterior de la persona, según su edad y sus costumbres o preferencias.

* Reducción de la productividad.

* Reducción del esfuerzo.

* Disminución del tiempo dedicado a actividades de interés.

* Pérdida de iniciativa o perseverancia.

* Disminución de la vida social y actividades de ocio.

* Pérdida de interés general.

* Poco interés en aprender cosas nuevas o vivir nuevas experiencias.

* Disminución del interés por la propia salud.

* Pérdida de respuesta emocional ante eventos positivos o negativos.


Si estos síntomas no se deben a un déficit intelectual o cognitivo, a algún tipo de alteración emocional o a una disminución en el nivel de conciencia, entones probablemente es un caso de apatía.


La apatía aparece frecuentemente asociada a otras enfermedades o como consecuencia de ciertas situaciones, entre las que cabe destacar las siguientes:

* Demencia.

* Esquizofrenia.

* Depresión.

* Infarto cerebral.

* Abstinencia de cocaína u otras drogas.

* Enfermedad de Parkinson.

* Medicación anti-psicótica.

* Pérdida de estimulación ambiental: institucionalización, pérdida de rol.

* Limitaciones sensoriales o motoras.

* Hipertiroidismo “apático”.


Otras posibles causas Si estás teniendo falta de motivación e iniciativa en tu vida pero no tienes ninguna enfermedad, tal vez tu afección no pueda ser catalogada estrictamente como “apatía”.

De todos modos, tú misma puedes tomar medidas para alejar esta falta de interés que está influyendo negativamente en tu vida.


Pero, ¿qué es lo que puede estar causando tu apatía? Aquí van algunas posibilidades:


* Cansancio

* Si estás trabajando demasiado y descansando poco, entonces en tu cerebro puede haber cambios químicos que favorecen la apatía.

* Trastornos del sueño, Durante el sueño el cerebro descansa y produce neurotransmisores que te hacen sentir bien. Si no estás teniendo suficientes horas de sueño, puedes sentirte apática.

* Aburrimiento, Si no realizas actividades recreativas o de ocio es posible que sientas falta de interés y motivación.

* Escasa vida social y afectiva, La vida social activa, la familia y los afectos pueden ser importantes vacunas contra la apatía.

* Estrés, Las sustancias químicas que se liberan en tu organismo si tienes estrés crónico con capaces de causarte fatiga, irritabilidad y apatía.

* Menopausia, Los cambios hormonales también pueden provocar desgano.

* Consumo de alcohol, Si bebes demasiado alcohol, tu cerebro se verá afectado. Tendrás falta de lucidez y probablemente también te sentirás desmotivada.

* Medicamentos, Algunos antialérgicos, antidepresivos y medicamentos para la presión arterial pueden provocar fatiga y desgano.


¿Cómo superar la apatía en estos casos? Si crees que el estrés es una de las causas de tu apatía, entonces las técnicas de respiración y relajación, como el yoga y la meditación, te pueden ayudar. Y por supuesto, intenta evitar la causa de tu estrés. En cuanto a la falta de sueño, lo que tienes que hacer es dormir más y mejor. Acuéstate siempre a la misma hora.


Tu habitación debe ser silenciosa, oscura y fresca, para que puedas descansar mejor. Antes de ir a la cama, deja el PC, apaga la tele y realiza actividades relajantes, como leer o escuchar música tranquila. Evita el consumo de alcohol u otras drogas. Si crees que un medicamento es la causa de tu apatía, consulta con el médico.


También hay otras cosas que puedes hacer para aumentar tu motivación, especialmente su tu apatía es una situación ocasional o está relacionada con un aspecto en concreto de tu vida.


Fíjate en lo que puedes hacer al respecto:


* Dile adiós al pesimismo y comienza a pensar en positivo.

* Comienza un nuevo hobbie, aprende un idioma nuevo o realiza alguna actividad novedosa.

* Fíjate pequeñas metas: leer un libro, dar un paseo por el parque el domingo, salir una vez a conocer nuevas personas.

* Realiza algún tipo de actividad física.

* Cambia tu postura: párate derecha y mantén tu frente en alto.


Está demostrado que la postura corporal que adoptas influye directamente sobre tu estado de ánimo. Apatía por déficit de tirosina Otra causa frecuente de falta de energía y motivación es la deficiencia de un aminoácido llamado tirosina, que es un precursor de la dopamina y la noradrenalina, neurotransmisores que mantienen el cerebro activo, concentrado y alerta. Si te cuesta comenzar el día sin una taza de café negro o alguna otra bebida estimulante, si te sientes débil, sin fuerzas o apenas te emocionan las cosas, tal vez tengas que prestar más atención a tu ingesta de tirosina.